Qué día más duro en el trabajo… Estoy harto del jefe. Siempre quejándose por todo cuando él hace las cosas fatal. Y luego está Toni, al que le dejan pasar todo sólo por ser el graciosete del grupo, pero luego se escaquea del trabajo y me lo tengo que comer yo.

Suerte que ya estoy llegando a casa y estaré tranquilo, por fin, y podré ver la última temporada de Vikingos. Oh no, ahí está el pesado de Pedro en el portal. Lo que me faltaba…

– Hola Pedro, ¿qué tal estás?

– ¿Que cómo estoy? Estoy harto de tu chucho. ¡HARTO! Sabes que trabajo por la noche y el perro ese no para de ladrar en todo el santo día. ¡Así no hay quien duerma! La próxima vez te denuncio, que ya no puedo más y tengo revuelto el estómago sólo del estrés.

– Oh, otra vez… Lo siento. No sé qué hacer con él. No hay manera de que se quede tranquilo en casa.

– Más te vale que hagas algo.

[Unos minutos después, ya en la puerta de su casa…]

Bueno, a ver cómo está Conan… Oh no, ¡otra vez! ¿¡Qué le has hecho al sofá!? Lo has destrozado, ¡perro malo, perro malo! Me tienes harto… ¡por tu culpa todos los vecinos van a por mí! Eres…

[Mientras tanto, Conan, muy nervioso, no entendía a qué venía ese tono tan enfadado y agresivo de su dueño…]

 

Conan está triste por haber sido regañado sin saber por qué
Autor de la imagen: Unsplash

Esta es una historia inventada, pero ni mucho menos alejada de la realidad.

Tener un perro con ansiedad por separación es un problema muy grave que, en algunos casos, puede llevar al sacrificio del animal.

Lo pasan mal los dueños, los vecinos y, por encima de todos, el animal.

Ahora quiero que te pares a pensar en una cosa. ¿Recuerdas lo mal que lo pasaste cuando lo dejaste con tu pareja? ¿O cuando os separasteis durante unas semanas, meses o incluso años? O en vez de una pareja, un familiar, da lo mismo.

Saber lo que siente un animal es muy complicado, pero viendo los efectos que provoca en ellos, lo más probable es que el sentimiento sea, más o menos, parecido al que tenemos nosotros en las situaciones anteriores.

Ten en cuenta que muchos perros que tienen ansiedad por separación son perros que han sido abandonados, o que son inseguros. Así que es una posibilidad.

El caso es que un perro que se encuentra en esta situación no lo hace para fastidiar, porque sea una mala mascota, o porque le guste romper cosas.

Lo hace porque lo pasa muy mal.

En la historia anterior, se ve que el propietario de Conan está muy estresado: está mal en el trabajo, está mal con los vecinos, y luego llega a casa y se encuentra todo destrozado. Todo tiene un límite.

En estos casos ocurre una paradoja, y es que, por culpa del cariño exagerado de este animal hacia su dueño o dueña, al final el animal acaba siendo regalado, llevado a una perrera o incluso, como he dicho, sacrificado.

 

¿Qué puedo observar en un perro con ansiedad por separación?

Aquí se vuelve a cumplir la regla de oro: no todos los perros son iguales.

En unos perros verás todos los signos que describiré a continuación pero en otro verás un par de ellos.

Quiero dejar claro que todo lo que diga aquí no es sagrado, ¡ni mucho menos! No podrás hacer un diagnóstico a partir de esta entrada: tendrás que llevarlo al veterinario. Y no sólo para el diagnóstico, sino también para el tratamiento. Pero ya llegaremos a ello.

Si tu perro tiene ansiedad, es posible que veas los siguientes comportamientos:

  • Destruye cosas. Sofás, cortinas, zapatillas, bolsas de basura… Lo que se le ponga por delante.
  • Te redecora la casa. Si no destruye cosas, quizá las cambie de sitio.
  • Ladra continuamente. Esto es lo que más molesta a los vecinos, sin duda. El perro no parará de ladrar y se podrá tirar todo el día de esta manera.
  • Defeca y orina en casa, aunque lo hayas educado.
  • Hipersalivación (babea).
  • Comienza a cavar hoyos, si tiene dónde hacerlo.
Los perros con ansiedad por separación suelen destrozar el mobiliario
Juro que yo no he sido. Sólo pasaba por aquí… Creo que ha sido el canario. Sí, eso. Ha sido él.

Éstos son sólo algunos ejemplos. Algunos perros pueden también mostrar miedo, hiperexcitación al saludar y lamer, agresividad, diarreas y vómitos… E incluso pueden lesionarse a sí mismos.

Como he dicho, no siempre vas a ver todo esto si tu perro tiene ansiedad por separación… ni tampoco en el mismo grado.

Por cierto, y esto es muy importante: estos signos no suelen verse cuando estás en casa (o cuando hay otra persona).

En otras palabras, tu mascota se comportará de forma normal hasta que se encuentre sola o hasta que estés a punto de irte.

Los propietarios suelen definir a su perro como un animal perfecto… hasta que no hay nadie en casa.

Sin embargo, sí que puede haber algunos comportamientos que veas cuando está contigo. Dos claros ejemplos: siempre busca cariño o siempre te sigue allá donde vayas.

Esto ocurre, sobre todo, en los casos en los que la ansiedad por separación va acompañada de un hiperapego (que no siempre es así).

 

¿Qué provoca que un perro pueda tener esa ansiedad?

A veces es muy difícil saber por qué un perro tiene ansiedad por separación.

Sin embargo, si miramos las estadísticas, sí que podemos ver que hay ciertos tipos de perros en los que se dan más casos. Por ejemplo, perros que…

  • No han sido educados/entrenados.
  • Están largos períodos de tiempo solos en casa.
  • Han estado mucho tiempo con su dueño y, de golpe, se quedan solos. Esta situación se suele dar cuando una persona ha estado sin trabajar durante un tiempo y encuentra trabajo.
  • Provienen de perreras
  • Han cambiado de hogar.
  • Fueron abandonados.
  • Sufrieron la pérdida de otra mascota.
Los perros abandonados suelen tener ansiedad por separación
Autor: thomaspedrazzoli

A todo esto, los perros que han pasado por las situaciones anteriores, suelen tener otros muchos problemas de comportamiento.

 

Creo que mi perro tiene ansiedad por separación… ¿Cómo puedo asegurarme? Diagnóstico

Por la historia y los signos se puede intuir normalmente, aunque a veces éstos son parecidos a los que vemos en otros problemas de comportamiento.

Para evitar confusiones… ¡Ves al veterinario!

Al final me vas a odiar por lo pesado que soy con esa frase. Pero la repetiré en cada entrada. ¡Es por tu bien y el de tu mascota!

Además, es importante realizar otras pruebas de laboratorio para descartar enfermedades.

Por ejemplo, algunas patologías hormonales pueden provocar comportamientos parecidos a algunos de los que describí anteriormente.

Un consejo: graba a tu perro cuando esté solo. ¿Recuerdas que el comportamiento suele aparecer solamente cuando no hay nadie en casa? Pues eso. Sólo podrás saber exactamente qué pasa si lo espías (no te preocupes por invadir su privacidad…).

De hecho, con las cámaras GoPro, ahora se pueden hacer vídeos geniales. Aquí os dejo un ejemplo que acabo de ver:

Esa información será de un valor incalculable para tu veterinario. Es la única forma que tenéis, tanto él o ella, como tú, de saber:

  • Cuánto tarda en aparecer el comportamiento desde que te vas.
  • Qué signos presenta de todos los que enumeré anteriormente.
  • Si el comportamiento es continuo o si hay periodos de pausa.
  • A qué dedica su tiempo exactamente.
  •  …

Si no se conoce todo esto, es imposible poder personalizar totalmente el plan de tratamiento.

Y si no se tiene un plan, el tratamiento está condenado al fracaso en la mayoría de casos.

También tienes que saber que, cuando los perros son cachorros o jóvenes, suelen tener ansiedad por separación de manera normal, u otros comportamientos similares.

Por esta razón, el diagnóstico definitivo de este problema no se debería hacer antes de los 6 meses de edad.

Eso sí, podemos comenzar a educar al animal para dificultar el desarrollo de la ansiedad. Recuerda que los perros entrenados suelen tener menos problemas de este tipo.

 

Sé que mi perro tiene este problema… ¿Cómo puedo solucionarlo? Tratamiento

[Al final de todo he escrito un apartado especial llamado “Aclaraciones” que, si te interesa el tema del tratamiento, estaría bien que leyeras]

Antes de comenzar, quiero que tengas claras dos cosas:

1) No te enfades con tu animal. Haga lo que haga. El castigo es totalmente inútil en estos casos, y una de las razones es que tu perro no asociará el “destrozar la casa” con el castigo.

¿Por qué? Porque los perros no relacionan conceptos o hechos como las personas.

Ellos son capaces de hacer relaciones “causa-efecto” sólo si hay un espacio corto de tiempo entre la acción y el castigo o el aviso.

Me explicaré mejor: si un perro hace algo malo y lo regañas al momento, el sabrá que te enfadas por lo que ha hecho.

Pero si ha pasado más tiempo desde que hizo su “maldad”, es como si no se acordara de lo que hizo. Así que tú llegarás, te enfadarás, y él o ella no tendrá ni idea de por qué estás regañándole.

Como ves, sólo pondrás a tu animal nervioso y los nervios y estrés siempre empeoran los problemas.

2) Este punto lo voy a poner en mayúsculas y en negrita porque, de todo lo que he escrito y voy a escribir, esto es lo más importante…

LA CLAVE PARA QUE TU ANIMAL CONSIGA SUPERAR ESTA ANSIEDAD ERES TÚ MISMO/A.

Sin tu colaboración, no hay nada que hacer. Numerosos estudios han demostrado que, sin el compromiso del propietario, el tratamiento es muchísimo menos eficaz.

En bastantes casos el tratamiento es muy complicado y lleva tiempo. Debes hacerte a la idea.

Entiendo que es difícil centrarse en algo si no ves los resultados inmediatos, pero hay que tener paciencia.

Ya no sólo por tu calidad de vida y la de tus vecinos, sino porque tu mascota vivirá muchísimo mejor. Al fin y al cabo, queremos lo mejor para ella, ¿verdad?

Dicho esto, ahora ya podemos ahondar más en el tratamiento.

Puntos de actuación

Pre-partida

La ansiedad no empieza de golpe cuando sales por la puerta, sino que suele comenzar cuando estas preparándote para salir de casa.

El simple sonido de las llaves, el coger el bolso o maleta y dejarlo al lado de la puerta, el comportarte con tu mascota siempre de la misma manera antes de irte, el ponerte las lentillas, el maquillarte… Todo ello influye en que tu perro piense: “uy, se va a ir y me va a dejar sólo…”.

Lo que tienes que hacer en este caso romper estas asociaciones. En otras palabras, despistarle y engañarle. [Hay autores que piensan lo contrario. Para saber más, lee el apartado “Aclaraciones”].

Aunque pueda llevar un tiempo el destruir estas asociaciones, la idea es muy simple.

El primer paso es identificar qué es lo que inquieta al animal. Cuando llegue la hora de irte, piensa en todo lo que estás haciendo y fíjate en cualquier signo de inquietud en tu mascota.

Una vez sepas lo que le pone nervioso, comienza a modificar tu propio comportamiento.

Por ejemplo, si ves que el sonido de las llaves pone nervioso a tu perro, rompe la asociación “llaves = mi amo se va” haciéndolas sonar mientras estás en casa.

Estás viendo la televisión o haciendo lo que sea, te levantas, coges las llaves, las haces sonar un rato dando vueltas por casa o volviéndote a sentar, y luego paras.

En el caso del maquillaje o las lentillas es sencillo, cierra la puerta mientras lo hagas y que no lo vea.

Si durante este proceso ves que tu animal se pone nervioso, ves hacia él y tranquilízalo.

El primer día no pasará gran cosa, pero con el tiempo destruirás esta asociación y harás que no se ponga nervioso antes de irte.

Contra más acciones identifiques y más asociaciones rompas, más tranquilo estará el animal en el momento de salir de casa.

Algo que va bien es mantener a tu perro lo más entretenido posible unos 10-15 minutos antes de que tengas que irte.

Por ejemplo, si tiene algunos juguetes preferidos, guárdalos cuando tú estés en casa y sácalos cuando vayas a marcharte.

También puedes darle juguetes a los que se les pueda meter comida ya que eso hará que aún esté más entretenido. ¿Qué perro se puede resistir a comer y jugar a la vez?

Los perros se entretienen mucho con sus juguetes preferidos
Autor: TheDigitalWay

Partida

Una vez has solucionado los problemas de la pre-partida, ahora toca solucionar el tema de estar fuera de casa.

Partimos del punto que sales por la puerta y has dejado a tu animal tranquilo y ocupado. Si no lo has conseguido, hay seguir entrenando hasta que lo logres.

Básicamente, lo que debes hacer ahora es entrenar a tu perro para que se acostumbre a tus ausencias.

Aquí no te voy a poner ningún plan de entrenamiento porque éste debe ser personalizado. No sólo eso, sino que debes seguirlo al pie de la letra.

Si cambias las instrucciones de un plan, ya no es que pueda no hacer nada, sino que puede empeorar la situación.

Todo esto requiere tiempo y dedicación casi plena en tu mascota.

Si no puedes dedicarle a tu mascota unas semanas porque debes estar fuera de casa mucho tiempo, lo mejor es que lleves al animal a una guardería, a un familiar o a un amigo, y esperes hasta que tengas unas semanas libres. Por ejemplo, en vacaciones.

Dejarlo con otras personas y/o perros no es la solución ideal en muchos casos pero por lo menos no estará solo, no molestará a los vecinos y, problablemente, no muestre ansiedad (o lo hará en una intensidad mucho más baja).

También puedes hacer unas pruebas que no te costaran mucho tiempo y esfuerzo pero que en ocasiones funcionan (sobre todo si son casos leves de ansiedad). Hay muchos ejemplos.

Dejar la radio o televisor encendidos, poner grabaciones con tu voz o grabaciones de vídeo donde aparezcas y hables (¿por qué no? Puede ser muy buena opción), colocar piezas de ropa o mantas con tu olor en su cama…

Algunos perros se entretienen mucho con la televisión, así que puede ser una opción muy buena
Fuente

Todo suma.

Quizá una de estas medidas no tenga mucha fuerza, pero el efecto combinado de: juguetes + olor del dueño + entretenimiento visual/auditivo, puede ser suficiente para mantener tranquilo a un animal con ansiedad.

Como he dicho, normalmente esto funciona en casos leves. En casos más graves seguro que tendrás ir a un etólogo/veterinario y seguir su plan de entrenamiento.

Vuelta a casa

Es muy probable que tu perro te venga a saludar como si no te hubiera visto en 40 años.

Hay veterinarios que recomiendan no hacer caso al animal durante un tiempo para darle tiempo a que se tranquilice.

En mi opinión (y en la de otros veterinarios mucho más cualificados que yo), lo mejor es saludar a tu mascota de forma muy calmada… como si fueras un monje tibetano.

Ten en cuenta que tu perro ha estado pasándolo mal todo el día y que la opción de saludarle efusivamente (con energía), o no saludarle en absoluto, puede aumentar mucho su nerviosismo.

Tranquilidad… que vea que no pasa nada y que tu vuelta a casa no merece ser celebrada porque es algo normal. Siempre vas a volver.

Uso de medicamentos

Los fármacos pueden ayudar, sí, pero no son la panacea, ni mucho menos.

De hecho, tratar al animal con antidepresivos o tranquilizantes, que es lo que se suele hacer, sin acompañarlos de otro tipo de tratamiento, no vale prácticamente para nada.

Los veterinarios lo saben y por eso, cuando los utilizan, lo suelen hacer para acompañar un entrenamiento del comportamiento.

Hay varios estudios científicos que han demostrado que, a largo plazo, no hay diferencias entre entrenar el comportamiento del animal (a secas) y combinar el entrenamiento con los medicamentos.

En otras palabras: si nos diera igual el tiempo, el uso de fármacos parece ser que no valen para nada. Sin embargo…

El factor tiempo en estos casos es muy muy importante.

Piensa que en esa casa o edificio todo el mundo está estresado con tu animal. Y el estrés lleva a denuncias por parte de los vecinos, discusiones en casa, gastos por muebles rotos, etc.

Así que, si podemos acortar el tiempo de recuperación, ¿por qué no usar fármacos? Esto es algo que debes hablar, sin duda, con tu veterinario.

De hecho, creo que no te lo había dicho (ejem), pero todo lo deberías hablar con él o ella.

Uso de feromonas

Las feromonas son unas sustancias biológicas que provocan cambios en el comportamiento de los animales de una misma especie.

O sea, el perro A produce una sustancia que tiene efecto en el perro B.

Estudios han demostrado que el uso de feromonas, en forma de difusor, puede ser igual de efectivo que el uso de algunos fármacos.

Volvemos a lo de antes: por sí mismas, las feromonas, quizá no tengan un efecto potente, pero si las combinamos con un entrenamiento del comportamiento, pueden ser muy útiles.

Feromonas en el perro

Si hago todo ese tratamiento tan laborioso, ¿mi animal se recuperará?

Lamentablemente no te puedo decir que el tratamiento solucione el 100% de los casos.

Según varios estudios, el 60-80% de los perros se recuperan (sospecho que sería algo mayor si el tratamiento se siguiera a rajatabla, eso sí), otros se mantienen y, un grupo más reducido, empeora.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que, si no se tratan, un 45% de los perros mejora, pero el problema viene cuando te digo que más de un 35% empeora.

Si tienes un perro que tienen ansiedad por separación, ¿te imaginas que se pusiera aún peor?

Exacto. Mejor tratar.

Y ya te digo que, si sigues al pie de la letra lo que te dice el veterinario o el etólogo, probablemente tu perro esté dentro del 70% de animales que ha tenido un tratamiento exitoso.

Lo único que necesitas es esforzarte y saber que, como ya he dicho, ¡el tratamiento comienza con tu actitud positiva!

 

Aclaraciones

En el apartado de “Tratamiento” escribo sobre cómo solucionar el problema de la ansiedad por separación y doy algunos consejos o prácticas que podrías seguir para ello.

Por ejemplo, está lo de mover las llaves de casa aunque no vayas a salir, para así despistar al animal y romper la relación “llaves = salir de casa”.

Pues bien, resulta que hay etólogos (y muy buenos, además) que dicen todo lo contrario. Explican que esto podría no ser tan positivo como se creía y, al contrario de lo que digo aquí, comentan que puede ser incluso negativo confundir al animal porque estresas al perro.

Entonces, ¿qué ocurre? ¿Quién tiene razón?

En ciencia estas cosas ocurren. Unos grupos de investigación muy buenos dicen unas cosas, y otros que también tienen prestigio dicen lo contrario.

En ocasiones incluso hay discusiones acaloradas sobre quién tiene la razón sobre el tema.

No siempre tiene que tener la razón uno de ellos. A veces, simplemente, las variables (por ejemplo, la edad de los perros utilizados, el sexo, la raza, la zona geográfica, el ambiente, etc.) son tan distintas que los resultados del estudio no se pueden comparar entre sí.

Es más, quizá ambos tengan razón y se puedan seguir las dos aproximaciones.

Por cierto, en medicina esto ocurre muchísimo. Si tienes una enfermedad que no sea fácil de diagnosticar y vas a dos médicos, es muy posible que te den diagnósticos y tratamientos distintos.

Aquí yo no me estoy posicionando a favor de unos y en contra de otros.

Sin embargo, a día de hoy, la mayoría de información que existe en artículos y revisiones científicos y libros, está a favor de lo que digo aquí (al menos por lo que he ido encontrando para escribir este post).

Quizá en unos años deba cambiar esta entrada, pero de momento, puesto que mi objetivo no es tratar sino divulgar e intentar enseñar la veterinaria de manera sencilla (¡espero conseguirlo!), no entraré en estas polémicas.

 

Fuentes bibliográficas

Para escribir esta entrada me he basado principalmente en dos textos. A pesar de ello, he ido contrastando la información en otras publicaciones para ver si había opiniones uniformes sobre el tema, las cuales no pondré aquí por razones obvias.

Beaver BVG. Canine behavior: insights and answers. St. Louis, MO: Saunders/Elsevier; 2009.

Sherman BL, Mills DS. Canine Anxieties and Phobias: An Update on Separation Anxiety and Noise Aversions. Vet Clin Small Anim. 2008; 38(5):1081–106.

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