Cómo introducir un gato en su nueva casa

El sentimiento de traer un nuevo animal, en este caso un gato o gatito, a nuestro hogar, es un sentimiento maravilloso. Sin embargo, no debemos dejarnos llevar por la euforia porque la manera como se introduce un gato a su nuevo ambiente es muy importante para que éste haga su adaptación de la mejor manera posible.

Debemos saber que los gatos son animales muy rutinarios. Les gusta controlar lo que ocurre y que todo salga como ellos esperan. Es decir, odian los cambios. Imaginad entonces el estrés que tiene el pobre animal cuando se mete en un coche e inicia el trayecto hacia su nuevo hogar: pitos, caravanas, el ruido del motor, los niños intentándole tocar… cuando llegue a casa, seguro que estará, cuanto menos, nervioso, y más si hay otros animales.

Es por este estrés que hay que tratar al gato con cuidado y hacer la introducción en su nuevo ambiente de manera adecuada. Ten en cuenta que tardará un tiempo en acostumbrarse a su nueva vivienda, por muy maravillosa que sea ésta.

Empecemos por el principio…

¿Qué debo hacer antes de traer un nuevo gato o gatito a casa?

Este apartado es de lo más importante. La planificación siempre disminuye los riesgos y hará que sea mucho más fácil para tu nuevo animal el adaptarse a tu hogar. También será más fácil para vosotros, sin duda.

Lo primero que hay que hacer, o al menos ésta es mi recomendación, es ir a tu veterinario para programar una primera visita cuando ya sepas cuándo vas a ir a recoger a tu animal. Podréis programar las siguientes visitas en las que, por ejemplo, tendréis que vacunar a tu gato (si no lo está) contra numerosas enfermedades.

Una vez vayas a buscarlo, asegúrate de llevar un transportín para gatos. ¿Te imaginas llevar a un gato nervioso, y quizá malhumorado, en el coche sin tenerlo “contenido”? Puede ser muy peligroso para el conductor y los ocupantes del vehículo. Además, esto lo tranquilizará. Los gatos, cuando se sienten amenazados o nerviosos, buscan lugares cerrados para esconderse. ¿Quién no ha visto a un gato metido en el espacio más pequeño de su casa?

Los gatos se sienten más seguros en espacios reducidos

Algo muy simple que puedes hacer para facilitar su adaptación es informarte de cuál ha sido la marca de comida que le estaban dando hasta ese momento. Esto hará que haya un cambio menos en la vida de ese animal. Pensará algo como “bueno, me han cambiado de casa, hay un perro mirándome, pero al menos tengo la misma comida”. Luego, si no te gusta esa marca por alguna razón, siempre puedes cambiarla. Eso sí, mejor hacerlo de manera gradual.

Otro elemento que puede ayudar, y mucho, es conseguir un objeto de su antiguo hogar. El motivo es muy simple: a los gatos les encanta tener cosas con un olor conocido. Si puedes conseguir una mantita, por ejemplo, y se la pones en su nueva cama, seguro que le ayudarás. Ahora, su pensamiento será “bueno, me han cambiado de casa, hay un perro mirándome, pero al menos tengo la misma comida y una manta que huele a algo familiar… tampoco estoy tan mal”. Ya es un pensamiento más positivo.

Hay productos que también pueden ayudar a tranquilizar al animal como, por ejemplo, Calmex® Gato. Con algunos gatos funciona muy bien, sobre todo con aquellos más miedosos, y con otros no tanto. Es una opción más.

También puedes poner el rascador, un plato de comida y otro con agua y algunos juguetes, en una habitación tranquila para que, cuando llegue el gatito, se pueda quedar allí un tiempo para tranquilizarse.

Consideraciones clínicas a tener en cuenta: prevenir es mejor que curar.

Si en casa tienes otros gatos debes tener cautela, sobre todo si traes a casa un gatito. La transmisión de enfermedades entre ellos es muy sencilla y éstas pueden ser fatales. Lo mejor es llevar a los gatos al veterinario, tanto el nuevo como el o los antiguo/s (si no sabes su estado de salud), y que analicen las heces, sangre y otro material biológico, en busca de parásitos (como áscaris), virus (p.ej. el FIV o virus de inmunodeficiencia felina) y otras enfermedades transmisibles.

La llegada a casa

Lo primero que debes hacer cuando el animal llega a casa es ponerlo en la habitación que comenté anteriormente. Lo mejor es que tenga puerta y que la cierres durante un tiempo. De esta manera, lo que hará el nuevo inquilino será observar la habitación, explorarla, y comenzar a marcar con su olor corporal diferentes objetos que haya por ahí.

En ocasiones, los gatos se pueden esconder durante varios días debajo de muebles. Esto es normal y no debemos preocuparnos, siempre que no dure demasiado tiempo.

Al final, si todo va bien, será el propio animal el que se acerque a ti y salga a explorar otras partes de la habitación. En este momento, acarícialo, háblale en tono suave, pero no intentes cogerlo. Los gatos son desconfiados y debes ganarte su confianza poco a poco.

Tenemos que ganarnos la confianza de un gato

“Bienvenido a casa, éstos son…”: introduciendo a los otros miembros de la familia

Cuando el gato o gatito esté más tranquilo y haya dado el primer paso de quererte conocer, será el momento de que otros miembros de la familia, uno o a uno, vayan entrando en la habitación y acaricien y jueguen, tranquilamente, con él.

Si tienes niños pequeños, debes asegurarte de que entiendan qué tienen delante: un gato que necesita sentirse seguro.

Si en casa no tienes más animales, deja que el gato explore toda la casa cuando él quiera. Poco a poco se sentirá seguro en su nueva casa y con todas las personas que hay en ella. En cambio, si tienes otros animales…

Presentando un perro a un gato

No es lo mismo presentar un gato a un perro que a otro gato. Son animales totalmente distintos y, por tanto, la presentación debe hacerse de diferente manera. Partimos del hecho de que el gato ha estado encerrado en su habitación durante unos días, imposibilitando que haya contacto entre éste y el o los perros.

Transcurrido este tiempo, debemos hacer que el gato explore toda la casa sin que el perro esté cerca. Para ello, debemos encerrar al perro en una habitación o bien sacarlo de casa. Así, evitaremos encuentros fortuitos entre ambos.

Una vez el gato se sienta confortable en casa y haya explorado todo lo que quiera durante unos días, será el momento de introducirle al perro. Este período de tiempo servirá también para que el gato haya olido al otro animal y se haya acostumbrado a él. A su vez, por la misma razón, el perro también sabrá que hay “algo” nuevo en casa.

Para introducir a ambos, es ideal que mantengas al perro atado o agarrado. De esta forma, evitaremos que éste salga disparado hacia el gato. Hay que tener en cuenta que hay perros buenísimos, que sólo querrán jugar con la nueva presencia (lo que tampoco es bueno al inicio porque asustará al gato), y otros que la verán como una amenaza o presa e irá a por ella.

Si al introducirlos vemos que todo va bien y están tranquilos, hay que dejar que la situación se desarrolle con normalidad. Si el gatito quiere ir a observar al perro, se debe permitir, pero teniendo mucho cuidado de las reacciones de ambos. En el mejor de los casos, se saludarán y no habrá más problemas. Eso sí, antes de dejarlos solos, debemos tener cuidado durante unos días y ver qué hace cada uno en presencia del otro.

Si durante este proceso el gato o el perro intenta atacar al otro, deberemos ir repitiendo los pasos anteriores hasta que ambos se sientan cómodos. Es posible que esta situación no se dé, y en este caso lo mejor es contactar con un educador para que analice la situación individual y establezca un plan para solventar el problema.

La amistad entre perros y gatos es posible

Presentando un gato a otro gato

En este caso, lo que expliqué antes de acostumbrarse a los olores de los otros animales es especialmente importante, ya que los gatos son conscientes de que hay otro animal como ellos en su territorio. Es más, muy probablemente no les haga mucha gracia esta situación y estén muy nerviosos. Por esa razón, es especialmente importante que los gatos sean separados físicamente y que juguemos con el tema de los olores.

Para ello, una buena táctica consiste en coger objetos del nuevo gato, como una manta que haya estado en contacto con éste, y que se los enseñemos a los demás, dejando que la huelan y se acostumbren.

Otra cosa que se puede hacer es poner a todos los gatos a comer juntos, pero sin estar en contacto. Es fácil de conseguir: simplemente hay que poner los platos al lado de la puerta. De esta forma, no sólo se acostumbran a los nuevos olores, sino que se establece una relación positiva entre éstos y la comida. Es decir, los gatos comienzan a pensar algo como: “este olor es nuevo y me molesta un poco… pero oye, si me van a dar comida por aguantarlo, yo lo soporto como un/a campeón/a. Todo sea por el bienestar de la familia”. Seguro que esto último no lo piensan, pero vamos a creer que sí.

Después de algunos días, ya podremos sacar al nuevo gato de su habitación, siempre que dejemos al otro u otros gatos encerrados en otra. De esta forma, podrá explorar la casa tranquilamente.

El siguiente paso es dejar que los gatos se vean, pero sin que entren en contacto. Un ejemplo sería dejar la puerta un poquito abierta, pero lo suficientemente cerrada para que un gato no pueda pasar (obviamente, hay que aguantar la puerta o la abrirán). De esta forma, se verán, se olerán, se intentarán arañar (quizá), pero de ahí no pasará. Poco a poco, se irán acostumbrando cada vez más.

Al cabo de unos días, una táctica que suele funcionar muy bien, es poner a los gatos a comer juntos (siempre controlados) pero con los platos de comida en extremos opuestos de la habitación. La idea es ir acercando paulatinamente el plato de nuevo gato al de los demás. Al final, en unos días, si todo va bien, estarán comiendo todos juntos y felices, aceptando a su nuevo compañero como si hubiera estado siempre ahí comiendo. Eso sí, durante este proceso, lo mejor es mantenerlos separados cuando no estén comiendo. Que el gato nuevo esté en su habitación y los demás donde quieran del resto de la casa.

Después, cuando ya puedan comer juntos, entonces probaremos de abrir las puertas. Hay que controlar siempre a los gatos y ver cómo reaccionan. Si reaccionan bien, el proceso de integración habrá sido completado.

Este debería ser el resultado de todo el proceso

Es un proceso largo que requiere mucha atención, sí, pero te aseguro que, si todo sale como es debido, todos los agradeceréis, ¡comenzando por el nuevo miembro de la familia!

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