Hace ya un tiempo que quería escribir sobre la leishmaniosis en los perros, una enfermedad que afecta a muchas mascotas, y que me parece especialmente interesante por varias razones.

Si a esas ganas le sumas el que me hayan hecho una consulta a través de mi página de Facebook… ¡Pues como que no tenía más remedio!

¿Estás preparada/o? Aviso: será largo 😉.

Introducción

Antes de comenzar, quisiera decir que el nombre de la enfermedad no es “Leishmania”, sino “leishmaniosis” (a veces también llamada “leishmaniasis”, probablemente por influencia del inglés).

Leishmania es el género del parásito que produce la patología. Por tanto, cuando dices “mi perro tiene Leishmania” en realidad estás diciendo que tiene el parásito, pero no que tiene la enfermedad.

Son cosas relacionadas pero distintas.

Por ponerte un ejemplo, la mayoría de la población humana tiene anticuerpos en sangre contra el virus del Epstein-Barr, lo que significa que ha sido infectada por él en algún momento de su vida.

Sin embargo, muchas de estas personas no han pasado jamás la mononucleosis (conocida también como la “enfermedad del beso”), la principal enfermedad que produce este virus.

En otras palabras, estar infectado por un patógeno no significa tener una enfermedad.

Dicho esto, ya estoy tranquilo y podré comenzar el post. ¡Vamos a ello!

¿Quién el culpable de la leishmaniosis canina?

Como ya he dicho antes, esta enfermedad está producida por un parásito del género Leishmania, principalmente por la especie Leishmania infantum, sobre todo en la zona del Mediterráneo.

Sin embargo, en los últimos años se está expandiendo muchísimo a zonas donde antes no había (por ejemplo, al Reino Unido o Alemania).

Este protozoo flagelado pertenece a la familia Trypanosomatidae, una familia muy temida debido a que producen patologías como la enfermedad del sueño y la enfermedad de Chagas.

Por si no lo sabes, cuando digo “flagelado” quiero decir que tiene un apéndice móvil con forma de látigo. Para que lo visualices aquí tienes una imagen.

Leishmania y su flagelo
Fuente

Con este flagelo los organismos unicelulares (es decir, seres vivos de una célula) se pueden mover por el medio en el que viven, normalmente acuático.

Sin embargo, en esta película hay otro malo. ¿Y hay algo más malvado que un odioso mosquito?

Por si no lo sabías, y como curiosidad, el mosquito es el animal más mortífero que existe para los humanos, matando a más personas que el peor animal que hay en la naturaleza: nosotros.

No entraré en detalles de especies pero sólo decir que el mosquito que transmite la enfermedad pertenece al género Phlebotomus, cuya actividad se concentra en la nocturnidad y en épocas templadas/calurosas (desde la primavera hasta finales de otoño).

¿Como es el ciclo de Leishmania?

Quizá no estés familiarizada/o con lo que significa “ciclo” cuando hablamos de parásitos, por lo que es mejor comenzar por ahí.

Un parásito no es más que un ser vivo que tiene la peculiaridad de necesitar a otro o más hospedadores para vivir.

¿Qué quiere decir esto de “hospedadores”? No, no es que se anuncien en Airbnb (sí, una broma muy mala, lo sé).

Lo que quiere decir es que necesitan beneficiarse de ota especie para cubrir las necesidades básicas y vitales.

Esta relación es siempre negativa para el hospedador (parasitismo), ya que si fuera neutral sería un comensalismo y si fuera positiva sería mutualismo (es decir, en este caso se benefician hospedador y huésped).

No voy a entrar más en lo que es el parasitismo y los parásitos porque me tiraría muchísimas páginas explicándolo, pero si quieres saber más, aquí te dejo un enlace a Wikipedia que creo que lo explica bastante bien.

Así, la palabra ciclo, hace referencia a las diferentes etapas y transformaciones por las que pasa un parásito como especie, y que se repite a lo largo del tiempo. Cuando acabes este apartado, seguro que me entenderás mejor.

Ahora sí, el ciclo de Leishmania.

Ciclo de Leishmania
No te preocupes si no entiendes el inglés. Con que mires el dibujo es suficiente porque ahora te lo explicaré todo. Fuente

Si no lo has hecho, te recomiendo que mires detenidamente la imagen anterior ya que es muy útil para entender el ciclo.

Verás que esta imagen muestra el ciclo de Leishmania en los seres humanos, pero es prácticamente el mismo para los perros, así que no te preocupes.

¿Ya lo has mirado? Entonces, ¡sigamos!

Este parásito requiere de dos especies (hospedadores) para completar el ciclo, los cuales ya hemos visto: el perro y el mosquito.

Vamos a comenzar el ciclo a partir de la picadura de un mosquito.

Cuando éste pica a un perro, los parásitos que contiene su probóscide (que es con lo que realiza la picadura), entran en el animal a través de la piel.

Aquí, se produce una interacción entre el sistema inmune del perro y Leishmania. Esta última, se transforma de promastigote a amastigote.

“¿Promasti-qué…?”

Te lo explico brevemente.

He dicho que Leishmania es flagelada, ¿verdad? Bueno… esto es una verdad a medias. Es flagelada en casi todas las formas de su ciclo biológico, pero no en todas.

Para que lo entiendas fácilmente. Las mariposas no siempre vuelan, sino que antes han sido larvas (orugas). Es decir, al principio son animales terrestres y luego se transforman en un organismo volador, mediante la metamorfosis.

El caso de Leishmania es similar (salvando las distancias).

Tiene varias formas flageladas y otra no flagelada (llamada amastigote). En la siguiente imagen lo podrás ver muy fácilmente.

Morfología ciclo de Leishmania

No hace falta, ni mucho menos, que conozcas todas estas formas. Para que entiendas el ciclo, las más importantes son dos: el amastigote y el promastigote.

Ahora ya podemos seguir donde estábamos: Leishmania, en forma de amastigote, está en la piel del perro en contacto con el sistema inmunitario de la zona.

Formando parte de este sistema defensivo del perro (también de muchos otros animales, incluidos los humanos), están los macrófagos. Éstos, cuando entran en contacto con Leishmania “dicen”: “Eh, ¡aquí hay un invasor! Hay que destruirlo”. Así que la fagocitan y la intentan destruir… sin éxito (al menos no del 100%).

Fagocitar es, sin entrar en detalles, cuando una célula introduce dentro de sí “algo” externo, ya sean microorganismos, restos celulares, etc.

En el siguiente vídeo, espectacular, lo podrás ver muy bien. Aquí, el macrófago no está destruyendo a Leishmania, sino a bacterias, pero el proceso de fagocitosis es el mismo.

Antes he dicho “sin éxito” porque el parásito tiene mecanismos para evitar lo que les ha ocurrido a las bacterias del vídeo y seguir con vida.

De esta forma, el parásito ahora se encuentra escondido dentro de estos macrófagos, gracias a los cuales llegan a los linfonodos regionales.

A partir de aquí la cosa se complica. ¿Por qué? Porque la continuación de la historia depende de muchos factores. Más adelante, en otro apartado, lo explicaré un poco más, pero de momento nos pondremos en el peor de los casos.

En este escenario, lo que ocurre es que el sistema inmunitario no puede contener el parásito, así que los macrófagos, y otras células infectadas, van repartiendo la Leishmania por todo el organismo.

En ocasiones, aunque el parásito se haya diseminado por todo el cuerpo, no produce ningún signo clínico, ya que el sistema inmune es capaz de controlar la infección.

Sin embargo, en otros casos, se produce la enfermedad, causando inflamación y lesiones en varios órganos del perro.

Aunque la cosa es más complicada, con saber eso es más que suficiente.

Vale, ahora tenemos el parásito repartido por el cuerpo del perro. ¿Qué ocurre después para que siga completando el ciclo?

Que entra de nuevo en escena el otro protagonista de la historia: nuestro amigo, el mosquito.

Lo que pasa es muy simple: el mosquito pica al perro, ingiere su sangre y, ¿qué hay dentro de ella? Pues sí, los macrófagos con Leishmania.

¿Significa que el mosquito tiene leishmaniosis? No. Sólo tiene el parásito dentro de él, pero no le provoca enfermedad (como te expliqué más arriba).

Una vez ingiere su sangre, llega al sistema digestivo del insecto. Aquí, los macrófagos son destruidos y digeridos, y entonces el parásito es liberado al intestino.

En este momento Leishmania se vuelve a transformar de amastigote a promastigote, la forma flagelada y móvil.

Puede parecer un lío pero el porqué de estos cambios es algo lógico.

En el interior de los macrófagos el parásito estaba quieto y tranquilo, viéndolas venir.

Pero ahora se encuentra en medio del intestino del mosquito y tiene que cambiar de lugar (en dos frases te diré hacia donde). Así que, ¿qué hace? Pues vuelve a pasar a su forma móvil, la de promastigote.

En el intestino se sigue dividiendo (o sea, incrementando su número) y, además, migrando hacia otro lugar del insecto, concretamente a la probóscide, de la cual te hablé hace unas líneas.

Estructura del mosquito
Fuente

Te recomiendo mucho el siguiente artículo de Javier Yanes, en el que hay un vídeo impresionante sobre cómo encuentra el mosquito un capilar sanguíneo.

A partir de aquí, ya sabemos la historia, porque hemos llegado al “final” del ciclo (¿hay inicio o final en un ciclo? Pregunta filosófica): Leishmania, en forma de promastigote, se encuentra de nuevo en el aparato bucal del mosquito y éste vuelve a picar a un perro, comenzando de nuevo el proceso que te he contado.

Con esto doy por finalizada la explicación del ciclo de Leishmania. Si no has entendido algo, estaré encantado de explicártelo o de modificar el texto si hace falta.

El truco está en imaginarse qué ocurre en cada momento, como si de una película se tratara.

¿Cuáles son los signos clínicos de la leishmaniosis del perro?

Como he dicho en el anterior apartado, los síntomas que puede tener un perro con leishmaniosis son muy, muy variables.

Esta variación es consecuencia de los diferentes factores que influyen en el desarrollo de la enfermedad.

Te prometo que es más complicado de lo que parece, así que sólo te los voy a enumerar, y apenas entraré en ellos.

Estos factores son:

  • Mosquito: hay diferentes especies (no todas transmiten el parásito igual), su actividad depende de la época del año, etc.
  • Virulencia del parásito: también hay diferentes especies pertenecientes al género Leishmania. Como dije antes, Leishmania infantum es la especie más frecuente. Además, también hay diferencias entre individuos de una misma especie. Para que se entienda bien, es lo mismo que ocurre con las razas de perro: un Border Collie y un Pastor Belga son muy distintos, pero son de la misma especie.
  • Estado inmunológico del perro: la capacidad de respuesta del sistema inmunológico del animal es clave. Este apartado es verdaderamente complicado, así que, para no liar las cosas, lo dejaré aquí. En todo caso, si más adelante tuviera que especificar algo, ya lo haría en ese apartado.
  • Genética del perro: hay razas que son resistentes a la enfermedad (Podenco ibicenco) y otras que son más susceptibles (p.ej. Boxer).
  • Otras enfermedades: que tu mascota tenga otras enfermedades puede contribuir a que tenga más posibilidades de sufrir la manifestación sintomática de la leishmaniosis.

Ahora que sabes (si no lo sabías previamente) que puede haber muchas diferencias entre los síntomas de perros infectados por Leishmania, te diré los signos clínicos más frecuentes.

Normalmente, lo primero que se suele observar son problemas de piel, como dermatitis. No suele ser un problema que provoque picor, por lo que es algo en lo que te debes fijar.

Es decir, si ves lesiones de piel y tu animal no se rasca, es una información útil para tu veterinaria, ya que podrá guiarle en su diagnóstico.

A tener en cuenta, también, que las lesiones no siempre van acompañadas de alopecia (o sea, de caída del pelo de la zona afectada), aunque es frecuente.

También se pueden observar lesiones oculares, entre las que incluiríamos la queratoconjuntivitis (inflamación de la córnea y la conjuntiva), la blefaritis (inflamación de los párpados) y la uveítis (inflamación de la úvea).

Aunque a veces también se pueden observar problemas vasculares, como epistaxis (el nombre técnico para decir “hemorragia nasal”) o problemas neurológicos, muchas veces suele haber otros signos clínicos inespecíficos (por ejemplo, apatía). Es decir, signos generales.

Por esta razón, es muy complicado dar una lista exacta de síntomas asociados a la enfermedad.

A pesar de todo lo que he dicho, el problema más grave, que es el que suele provocar la muerte del perro (cuando se produce), es el fallo renal.

Diagnóstico de la enfermedad

Como puedes ver, después de todo lo que he dicho, saber que un animal tiene leishmaniosis sólo por los signos clínicos es muy complicado.

Por eso, el o la veterinaria deberá realizar otras pruebas, como el análisis de sangre.

En éste se podrá observar varias anormalidades. Como voy a usar un lenguaje más técnico, te los pondré con una pequeña explicación al lado.

Así, cuando vayas a tu veterinaria podrás entender lo que te diga (si no lo haces ya, ¡claro!).

Esta lista la he sacado del siguiente artículo científico. Al final te lo pondré en la bibliografía porque bastante información de otros apartados la he sacado de ahí.

  • Anemia no regenerativa: en la leishmaniosis se puede producir una pérdida de eritrocitos (glóbulos rojos). Cuando esto ocurre, hay un órgano que responde: la médula ósea. Sin embargo, cuando ésta se ve afectada, no se pueden crear tantos eritrocitos como el cuerpo necesita (no se regeneran) y se produce la anemia.
  • Trombocitopenia: hay una cantidad menor de plaquetas circulantes en la sangre.
  • Leucocitosis o leucopenia: la primera significa que hay un incremento del número de leucocitos (glóbulos blancos), mientras que la segunda significa lo contrario (es decir, que hay menos).
  • Hipercolesterolemia: sube el colesterol.
  • Azotemia renal: cuando un animal tiene azotemia quiere decir que tiene un incremento de sustancias nitrogenadas, como urea, en la sangre. En este caso se produce porque su depuradora, el riñón, no funciona correctamente. Si el problema no fuera renal, se llamaría azotemia prerrenal o posrenal. Si quieres más información, aquí podrás leer más.
  • Hiperproteinemia: hay un incremento de proteínas en sangre.
  • Incremento de la actividad de enzimas hepáticos.

Con esto yo creo que es suficiente, ¿verdad?

A pesar de todo lo que te he escrito, con esa información aún no se puede hacer el diagnóstico definitivo. No sé si leíste el artículo que escribí sobre la panleucopenia felina, pero allí te explico el por qué.

Resumiendo: aún puede haber confusión con otras patologías.

En este caso, también tenemos que buscar al que causa la enfermedad (Leishmania) para hacer el diagnóstico definitivo.

Para ello hay muchas técnicas disponibles y es importante no usar tan sólo una de ellas.

Se puede buscar el parásito en sangre (donde veremos los amastigotes en el interior de los macrófagos y otras células), se pueden analizar los anticuerpos, se puede cultivar el parásito, se puede identificar el ADN con una PCR, etc.

Como ves hay muchas posibilidades.

Biopsia de médula ósea - Leishmania
Macrófago con amastigotes en su interior. Fuente

¿Cómo podemos tratar la leishmaniosis de los perros?

Tratar la leishmaniosis canina es complicado.

No por el tipo de tratamiento que se tiene que hacer, que es sencillo, sino porque eliminar el parásito del todo es muy difícil de conseguir.

Aun así, en muchos casos, se puede controlar la enfermedad si el primer tratamiento funciona. En este caso, una vez terminado, deberías llevar a tu perro al veterinario para que le haga un chequeo periódico (cada 1-6 meses, dependiendo de la gravedad).

¿En qué consiste el tratamiento?

Básicamente en administrar fármacos. Hay dos que se utilizan mucho, que son el antimoniato de meglumina (Glucantime) y el alopurinol. Aunque tienen efectos secundarios que pueden ser importantes, son bastante efectivos en mejorar la enfermedad.

Digo “mejorar” por lo que acabo de explicarte: la leishmaniosis no se suele curar, sino controlar.

El tratamiento tiene una duración muy variable porque depende mucho de la gravedad de la enfermedad. Recuerda que la infección por Leishmania puede ser desde asintomática hasta muy grave.

Lógicamente, contra más grave, más duración del tratamiento (en la mayoría de los casos).

También depende de otros factores, claro. Por ejemplo, hay perros que reaccionan muy bien a un tratamiento, independientemente de la gravedad de la enfermedad, y otros que lo hacen muy mal y no se curan ni a la de tres.

¿Cómo puedes evitar que tu perro sufra esta enfermedad?

Para valorar la prevención de una enfermedad parasitaria, siempre es útil pensar en quiénes juegan un papel relevante en ella. De esta manera, podemos separar los frentes sobre los que actuar.

En este caso hay dos actores principales (además del perro, claro): el mosquito y Leishmania.

Mosquito

La medida más eficaz para evitar el contagio es actuar sobre el mosquito. Si el mosquito no pica, no se transmite el parásito.

¿Cómo conseguimos esto? De la misma manera que evitamos que nos piquen a nosotros: con repelentes y con barreras físicas.

Una barrera física podría ser una mosquitera. Si ponemos en las ventanas de casa algo que no deje pasar al mosquito, reducimos mucho las probabilidades de picadura. Evidentemente, esto no es infalible y, además, el perro tiene que salir a la calle.

Lógicamente, hay que utilizar el sentido común. Por ejemplo, mantener el perro en casa cuando el mosquito tiene su máxima actividad (por la noche), evitar zonas de agua estancada, etc.

Sí que es de mucha utilidad el uso de repelentes. Hay muchísimos tipos en el mercado y en diferentes formas, siendo las pipetas y los collares los más frecuentes.

Usando estos productos, además, podemos evitar la transmisión de otros patógenos a través del mosquito y otros insectos/ácaros, no sólo de Leishmania.

Te voy a poner un par de ejemplos que funcionan muy bien.

Pipetas (Spot On)

Se trata de antiparasitarios externos (se ponen en la piel del perro) que repele los mosquitos, pero también, como te acabo de decir, otros insectos y ácaros transmisores de enfermedades tan graves como la Babesiosis y la Ehrlichiosis.

Si haces click en la siguiente imagen, te llevará a una lista de estos productos, por si te interesara comprar alguno.

Antiparasitarios Pipetas Spot On para prevenir la leishmaniosis

Como puedes ver, las puntuaciones de los compradores son muy positivas, por lo que no soy solamente yo el que dice que funciona.

Tienes muchas opciones, en función del número de pipetas que quieras comprar y del tamaño de tu perro.

Recuerda que es importantísimo que, siempre que compres un producto (sea cual sea), lo utilices según sus indicaciones.

Es decir, si compras una pipeta para perros de 4 a 10 kg, no lo uses en uno de 25 kg, ya que la cantidad de los compuestos está calculada en base al peso.

En este ejemplo, perdería efectividad ya que estarías dando una dosis más baja de la que necesitaría un perro de 25 kg.

Por cierto, por si no lo has leído, te pongo el enlace a un post que escribí sobre los anuncios de esta web.

Collares repelentes/antiparasitarios

El collar protege al perro contra las picaduras gracias a la liberación constante de sustancias repelentes. Esta liberación se produce gracias al roce del collar con el cuerpo del animal.

De nuevo, te pongo una lista de productos de este tipo, por si alguno te interesara.

Los collares antiparasitarios también son una buena opciónTanto collares como pipetas, funcionan con sustancias similares. Éstas suelen ser la deltametrina o la permetrina, entre otras.

Parásito

Esto se consigue vacunando al perro. Actualmente hay vacunas en el mercado pero no son 100% eficaces.

Además, he leído ciertas polémicas con alguno de estos productos por internet, pero no entraré en ello porque no tengo datos fiables que lo demuestren.

En un tiempo seguramente se consiga hacer vacunas que prevengan totalmente la enfermedad, pero hasta que ese día llegue, habrá que seguir utilizando pipetas o collares.

 


Bueno, ¡pues esto ha sido todo! Si has llegado hasta aquí debo darte las gracias porque eres un/a campeón/ona 😉.

Si te ha gustado, ¡compártelo! Como siempre digo, me será de mucha ayuda.

¡Hasta pronto!

 


Bibliografía

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here