El mundo digital ha cambiado la sociedad y el mundo que nos rodea. Para bien y para mal.

Yo, como probablemente también tú a no ser que seas muy joven, recuerdo perfectamente la época en la que no teníamos móviles u ordenadores (bueno sí, pero eran cajas de zapatos para gigantes), y en la que no había manera de ver un capítulo de una serie si ese día no estabas en casa, a no ser que la grabaras en una de esas cintas de vídeo odiosas que se estropeaban cada dos por tres.

Ahora todo ha cambiado.

Cogemos el móvil, miramos el correo, el Whatsapp, abrimos el Netflix y nos tragamos seis capítulos seguidos de nuestra serie preferida y luego miramos el Facebook. Después nos metemos en Youtube, vemos un vídeo gracioso, nos reímos, lo compartimos y, luego, volvemos a repetir el proceso en distinto orden.

Sin embargo, en toda esta cadena de acciones hay algo que tiene especialmente peligro: compartir lo que vemos por internet.

Muchas veces compartimos noticias falsas, promocionamos a personas que, en condiciones normales no merecerían ser reconocidas y… viralizamos imágenes o vídeos peligrosos. Todo esto sin ser conscientes.

Uno de estos vídeos es aquel en el que aparecen lorinos (o loris) muy monos, con carita de pena, a los que las personas les dan de comer, les hacen cosquillas, los peinan, etc.

Loris trepando
Lorino o loris (Fuente)

Seguramente hayas visto varios, ¿verdad? Yo también y he de reconocer que, hace años, también compartí vídeos de este animal, por pura ignorancia.

Sin embargo, ayer vi un vídeo que me dejó tocado. En él, Peter Egan, un actor británico, habla del gran peligro que supone compartir este tipo de vídeos pero, sobre todo, de las malas condiciones en las que están estos animales. Aquí lo tienes:

Nada más verlo pensé en colgar el vídeo en la página de Facebook de MundoVeterinaria, pero creí conveniente contrastar primero la información con artículos científicos. Evidentemente el vídeo de Peter me parecía totalmente fiable, pero preferí hacerlo así.

Así pues, he buscado un artículo (aquí lo podéis ver íntegro), llevado a cabo por investigadores de la Oxford Brookes University, donde se evalúa las condiciones de los animales que aparecen en estos vídeos.

Y esto es sobre lo que te voy a escribir hoy.

El poder de la ignorancia

A pesar de la cantidad de vídeos que hay en internet de estos animales (y otros), las personas no tenemos ni idea, en general, de cómo viven esos animales en la naturaleza.

Es decir, qué es lo que deben comer, si son animales nocturnos o diurnos, si son sociales, cuándo y cuánto duermen, y un largo etcétera.

Es normal, teniendo en cuenta la increíble cantidad de seres distintos que vivimos en la tierra. Tampoco tenemos por qué saberlo.

El problema viene cuando la gente compra estos animales sin tener ni remota idea de lo que acabo de explicarte, porque esto provoca que traten a los loris como si fueran humanos (al igual que hacemos con perros, por ejemplo, lo que es otro error), cuando sus necesidades son completamente diferentes a las nuestras.

Loris con su cría

Si a eso le sumas que encima hacen vídeos y los suben a internet, y que usuarios como nosotros, que tampoco sabemos las condiciones en las que deben vivir (por lo que no sabemos si el animal está bien o mal en la grabación), los compartimos, entonces el peligro crece de forma exponencial (literalmente).

El estudio

¿Cómo valoraron si los loris estaban en malas condiciones?

En el artículo evaluaron el bienestar animal valorando las cinco libertades (te hablé de ellas en el artículo de las estereotipias). Estas libertades son, resumiendo: un animal no debe tener…

  1. Hambre, sed o desnutrición.
  2. Enfermedades y lesiones.
  3. Malestar debido a condiciones ambientales (como frío o calor).
  4. Miedo y otros estados psicológicos negativos.
  5. Comportamientos anormales.

Si un animal presenta uno de estos cinco puntos, se considera que no se encuentra en un estado de bienestar.

Como digo, los investigadores estudiaron la presencia o ausencia de las cinco libertades que te acabo de enumerar en los animales que aparecen en los vídeos de Youtube y otras webs similares.

También, el efecto que provocaba el vídeo en las personas gracias al análisis del número de “likes” y “dislikes”, y sus comentarios.

De esta manera, evaluaron la percepción de las personas en relación al maltrato animal.

Es decir, si un vídeo tiene muchos “me gusta” (en relación a los “no me gusta”), es que la gente no ve signos de maltrato.

Lógicamente, muy pocas personas votarían positivo sabiendo que un animal está en malas condiciones.

Todo esto lo estudiaron en 122 vídeos donde aparecían loris distintos. O sea, si una persona subía varios vídeos del mismo animal, los investigadores evaluaban sólo uno.

Además, sólo analizaron aquellos animales que pertenecían a una persona, y no a los que se encontraban en zoológicos, refugios u otros centros.

¿Qué condiciones se analizaron exactamente?

El siguiente cuadro, sacado del artículo y traducido, lo explica muy bien.

Cuándo un loris presenta malestar
Descripción de los puntos que se analizaron en el estudio para valorar el bienestar de los loris, así como la explicación de por qué éstos son indicativos de malestar. Adaptado de Nekaris KAI et al (2015).

¿Cuáles fueron los resultados del estudio?

Bienestar del loris

La verdad es que los resultados son impactantes. De todos los vídeos analizados, no había ni uno sólo en el que no hubiera un loris con signos de malestar.

Es más, un 31% de los animales mostraban las 5 condiciones negativas que se resumen en el cuadro.

Increíble.

Si miras otra vez el cuadro y piensas en que todos estos animales (los del 31%, digo) no cumplen ni una de las “normas” de bienestar, verás que su vida debe ser (o debió, porque dudo que aún vivan) una auténtica tortura.

A los loris no les gustan las cosquillas
A los loris no les gustan las cosquillas. De hecho, en los vídeos (de donde está sacada la imagen) manifiestan claramente signos de miedo.

Otro dato importante es que los animales de la mitad de los vídeos estaban obesos. Como ya sabes, la obesidad es una condición que predispone para muchísimas enfermerdades y es otro signo claro de malestar.

También había animales con infecciones en la zona del hocico, probablemente por la extracción de los dientes (cosa que hacen sin anestesia, lo que es muy doloroso), y loris con heridas, causadas posiblemente por mordiscos de otros animales.

No entraré más en detalle para no alargarme demasiado, pero si quieres saber más porcentajes y datos, puedes acceder al artículo a través del enlace que te puse antes.

Percepción social

Una de las cosas que más me ha impactado del estudio es que, contra peor estaban los animales, más “likes” y comentarios tenía el vídeo.

En otras palabras, aquellos vídeos en los que se podía observar 3 o más condiciones negativas de bienestar, eran aquellos que tenían más votos positivos y más comentarios.

¿Quiere decir que somos crueles?

No, no creo que sea eso ni mucho menos.

Pienso que esto tiene que ver con el hecho de que las personas solemos humanizar a los animales.

Es decir, pensamos que si a nosotros nos gustan las caricias, a los loris también. Si nos gusta el ambiente iluminado, a ellos también. Si nos gustan los dulces, a un primate, tan parecido a nosotros, pues también le debe gustar.

Loris comiendo arroz

Pero esto no es así y cuanto antes nos demos cuenta, mejor.

¿Dónde está el problema realmente? Conclusiones

Los problemas, así a grandes rasgos, recaen sobre los individuos y sobre la especie.

Está claro que los individuos de los vídeos, por lo que hemos visto, están en mal estado. Son animales que no deberían ser mascotas, sino estar libres en su hábitat.

Pero es mucho más importante, a nivel cuantitativo, el problema sobre la especie.

Está más que demostrado que cuando una persona ve un animal bonito o “mono” en un vídeo de internet, las ganas de adquirirlo se incrementan muchísimo.

¿Qué quiere decir esto? Es simple ley de oferta-demanda. Si hay mucha demanda, la oferta tiene que crecer. El problema es que este incremento de la oferta se produce por el tráfico ilegal de estos animales.

¿Y qué busca la gente que se dedica a ese negocio? Maximizar los beneficios. Bueno, esto es lo que busca cualquier persona que tenga un negocio.

Una manera fácil de ganar más dinero con el transporte y venta de estos loris es, simplemente, reduciendo el bienestar de los animales: comida de mala calidad (más barata), transporte de animales hacinados, condiciones precarias, etc.

Por no hablar de que, al no haber un control, estas “personas” pueden hacer los que les dé la gana sin seguir ley alguna, como extraer los dientes a los loris de una manera muy dolorosa.

Pienso que es un problema muy grave el que queramos tener animales como mascotas que jamás deberían serlo.

Un loris no es un animal doméstico como el perro, el cual ha evolucionado durante miles de años y está totalmente “diseñado” para estar con nosotros, sino un animal salvaje que merece vivir en su hábitat, con sus congéneres.

Por supuesto que jamás debemos humanizar a ningún animal (incluyo perros, gatos, conejos, etc.) Los humanos somos totalmente distintos a cualquier otro ser que haya en el mundo, así que es un terrible error hacerlo.

Para acabar, sólo invitar a la reflexión para que todos nosotros tengamos más cuidado con lo que compartimos. Lógicamente en este caso es complicado, pero debemos intentarlo.

También creo que deberíamos dejar de ver a los animales como criaturas de circo o de exposición. De esta manera, muchos de estos problemas se solucionarían.


 

Con esto termino el post. ¡Espero que te haya gustado, pese a hablar de un tema tan triste como este!

Deseo que, poco a poco, tenga menos temas de este tipo sobre los que escribir.

¡Hasta pronto!

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