Moquillo en perros
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Introducción al moquillo canino

El moquillo canino, también conocido por distemper en inglés, es una enfermedad viral muy contagiosa y muy grave que no tiene una cura conocida. El virus que produce esta enfermedad pertenece al género de los Morbillivirus , al igual que otros virus importantes, tanto en salud animal como en la humana, como los virus del sarampión y la peste bovina.

Además del perro, hay otras especies animales que pueden verse afectadas por esta enfermedad. Entre ellos, podemos encontrar lobos, zorros, mapaches, coyotes o hurones. Algunos grandes felinos también pueden contraer la enfermedad, como los leones.

Los perros más susceptibles son los cachorros y animales mayores que no han sido inmunizados (vacunados).

¿Qué síntomas produce el moquillo en perros?

El virus, que se transmite a través del aire y por contacto directo o indirecto (por ejemplo, mediante objetos) con un animal infectado, inicialmente afecta a las tonsilas y linfonodos del perro y se replica en ellos durante una semana. La enfermedad entonces avanza y afecta a los sistemas respiratorio, gastrointestinal, urogenital y nervioso.

En los estadios tempranos de la enfermedad, los síntomas que se pueden observar son fiebre (casi 40 °C), enrojecimiento de los ojos, y descargas acuosas de la nariz y los ojos.

Un perro con moquillo, además, deja de comer y cambia su comportamiento, pasando a ser un animal cansado y letárgico, que no reacciona adecuadamente a los estímulos externos. Es frecuente que también aparezcan vómitos, diarrea y tos.

Cuando la enfermedad progresa, el virus comienza a atacar los otros sistemas del organismo, sobre todo el sistema nervioso. Cuando el sistema nervioso central (encéfalo y médula espinal) se ven afectados, el perro puede comenzar a presentar parálisis, convulsiones y otros síntomas neurológicos.

Perros con moquillo pueden presentar convulsiones

Si el perro tiene el sistema inmunológico debilitado, éste puede morir entre dos y cinco semanas después de la infección inicial.

Aquí os dejo el enlace a dos vídeos, un poco antiguos pero muy buenos, de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Cornell (una de las mejores del mundo, si no la mejor), donde podréis ver algunos de los síntomas nerviosos que pueden presentar los animales afectados.

AVISO: SI ERES SENSIBLE, PUEDEN SER DUROS.
Síntomas en perros
Síntomas en leones

¿Cómo saber si mi perro tiene moquillo? Diagnóstico.

El moquillo se diagnostica realizando análisis de sangre orina y otras pruebas bioquímicas. Si el animal ha contraído la enfermedad, el análisis de sangre mostrará linfopenia (es decir, menos linfocitos de lo normal).

La serología podría identificar anticuerpos contra el virus, lo que indicaría que el organismo ha estado en contacto con él. Lo que ocurre es que no se puede diferenciar si esos anticuerpos vienen por el contacto con el virus “salvaje” o con el virus modificado que contiene la vacuna y que proporciona la inmunidad.

Lo más adecuado para demostrar la presencia de la enfermedad es detectar antígenos víricos (en otras palabras, fragmentos de proteínas que componen el virus) en sedimentos de orina, en las secreciones nasales o en epitelios.

Otras pruebas pueden dar una idea del avance de la enfermedad. Por ejemplo, se pueden utilizar radiografías para saber si el animal ha desarrollado neumonía, y resonancias magnéticas o tomografías computarizada, para observar si hay lesiones en el sistema nervioso central.

Tratamiento

Desafortunadamente, como ya he comentado, no hay cura para el moquillo canino. Sin embargo, podemos dificultar la progresión de la enfermedad y acelerar la posible recuperación realizando un tratamiento sintomático.

Por ejemplo, si el animal no come (anorexia) o tiene diarrea, se pueden administrar fluidos intravenosos que le proporcionen los nutrientes necesarios para sobrevivir.

Fluidoterápida perros con moquillo

Como suelen haber infecciones secundarias, se pueden dar antibióticos para controlarlas. Además, para controlar las convulsiones y los ataques, también puede ser necesario administrar fenobarbital o bromuro de potasio.

Los antivíricos existentes a día de hoy no son efectivos para combatir el virus, por lo que no se recomienda utilizarlos.

Cuidados a un perro enfermo de moquillo

En la fase aguda del moquillo hay que vigilar especialmente el desarrollo de neumonía o la deshidratación producida por la diarrea. Lógicamente, hay que estar muy encima del animal si presenta síntomas neurológicos porque pueden producirse convulsiones.

No todos los perros son iguales o por tanto no todos ellos reaccionan igual a la infección por el virus. Además, no sólo hay una cepa de virus de moquillo, sino que hay varias que pueden producir enfermedades más o menos graves. Todo ello influye en las probabilidades del animal a sobrevivir.

Aunque no haya cura, esto no significa que el perro muera siempre. Un perro con moquillo se puede recuperar gracias a su sistema inmunológico, así como el tratamiento de soporte que le proporcionemos.

Prevención

No hay mejor prevención para esta enfermedad que la vacunación rutinaria de los animales y el aislamiento inmediato de los animales que hayan contraído esta patología.

Puesto que son los perros más susceptibles a la enfermedad, los cachorros deben ser especialmente protegidos para evitar cualquier contacto con un animal infectado o con objetos que puedan portar el virus (por haber estado en contacto con un enfermo).

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