Hace un par de días una usuaria de Twitter me hizo una pregunta sobre la panleucopenia felina, así que hoy voy a dedicarle esta entrada.

Sé que hay muchísima información sobre esta enfermedad en otras páginas webs, pero me he dado cuenta de que muchas veces utilizan un lenguaje que no todo el mundo puede entender (al igual que si yo leo algo de economía pura, que me quedo igual).

Así pues, intentaré escribir de manera sencilla (¡a ver si lo consigo!). Si no, como siempre digo, házmelo saber y lo modificaré ;).

Otra cosa que tengo que dejar claro: uso un lenguaje un poco informal e intento introducir alguna broma para que el texto sea más ameno y que se entienda mejor, que es el objetivo de lo que escribo.

Evidentemente soy consciente de que hay gente que lo está pasando mal al ver a su animal enfermo, así que sólo quiero decir que espero que entiendas el motivo del tono del escrito :).

PanLeucoPenia Felina. Etimología.

Etimología de panleucopenia

Si no te interesa este apartado puedes pasar al siguiente, por supuesto. ¡Pero te recomiendo que lo leas porque facilita entender la enfermedad!

No hay nada como mirar el origen del nombre (etimología) de la enfermedad para saber de qué trata, y en este caso de muchísima información.

Vamos a verlo por partes:

  • Pan: no, no tiene nada que ver con la barra que compras en la panadería de “La Juani”. “Pan” es una partícula de origen griego que significa “Todo”.
  • Leuco: esta raíz, también de origen griego, significa “blanco”.
  • Penia: en este contexto significa “carencia de”. A ver si adivinas la procedencia de esta raíz… Exacto, del griego.

Como puedes ver, si juntamos todo y modificamos el orden de las palabras, tenemos: “carencia de todo lo blanco”.

¿Qué es eso de “lo blanco”? Para no extenderme más, lo “traduciré” a lo que realmente significa: disminución de los niveles de leucocitos (glóbulos blancos).

Y es que, como veremos, una parte importante de los signos clínicos (sobre todo las complicaciones) se pueden explicar solamente sabiendo eso. Pa’ que veas.

Bien, vamos a pasar a los bloques que, probablemente, te interesen más.

Agente etiológico. El culpable de la enfermedad.

El causante de la panleucopenia felina es un parvovirus
Fuente

Pues el culpable no es otro que el parvovirus felino, un virus (como inteligentemente indica el nombre).

Ya escribí sobre una enfermedad causada por un virus de este tipo, pero en perros. ¿Lo recuerdas? Te paso el enlace por si te interesa.

Curiosidad: ¿sabías que algunos parvovirus que afectan al perro también pueden provocar la enfermedad en el gato?

Hay que tener cuidado porque es un virus muy resistente a las condiciones ambientales y a las sustancias químicas.

Por eso, si un gato sufre panleucopenia y expulsa (excreta) el virus con las heces, el ambiente puede quedar contaminado durante meses… ¡o años!

¿Esto qué significa?

En el siguiente apartado la respuesta…

Transmisión de la panleucopenia felina.

Lo que significa es, básicamente, que es muy fácil que la enfermedad se transmita.

Por eso hay que tener muchísimo cuidado al meter gatos no vacunados en ambientes donde hubiera un animal enfermo (o perros, ¡no nos olvidemos!). También debemos vigilar al intercambiar material entre estos animales.

Aunque he dicho que el virus “sale” del cuerpo del gato infectado por las heces, lo que quiero decir es que es la principal vía de excreción. En realidad, durante la infección, el virus se elimina por prácticamente todas las secreciones del cuerpo del animal.

¿Cómo entra el virus en el organismo de un gato no infectado? Por la boca.

Por tanto, en general, el virus sale por las heces y entra por la boca. A esta vía de transmisión se la conoce como vía feco-oral.

Esto no quiere decir que un gato tenga que ingerir heces, ¿eh? Recuerda que el virus aguanta muchos productos de limpieza y se queda en el ambiente durante bastante tiempo, por lo que seguramente no veamos ningún rastro de heces y el virus esté ahí, invisible y esperando a su nueva víctima.

Patogénesis. ¿Por qué se desarrolla la panleucopenia felina?

Se trata de una patología sistémica. Es decir, afecta a muchos órganos del gato.

No es como un resfriado que normalmente afecta sólo al sistema respiratorio. Esto es mucho más profundo.

Ya hemos visto que el virus entra por la boca. Ahora, ¿qué hace después? Pues su próxima parada son los tejidos linfoides del área posterior de la cavidad bucal del gato.

Una vez llega allí, se mete dentro de unas células y se multiplica dentro de ellas, pasando de unas pocas partículas víricas (cuando hablo de partículas víricas me refiero a virus individuales) a una gran cantidad de ellas.

Bueno, el virus está allí, pero… ¿cómo va a otras zonas del cuerpo? Sencillo. Por vía “acuática”. Principalmente por la sangre. El virus consigue pasar a la sangre y de allí se va repartiendo por todo el cuerpo.

El parvovirus viaja a través del torrente sanguíneo

Recuerda que la sangre, directa o indirectamente, llega a todos los tejidos y es VITAL para la supervivencia de las células. Así pues, es la vía ideal para que algunos virus, bacterias, o parásitos (o tumores), “invadan” otras partes del organismo.

Tienes que ver a estos patógenos como invasores. Como “algo” que “quiere” hacer daño a los animales, para que lo entiendas mejor.

Dentro de los tejidos a los que ataca el parvovirus, encontramos el tejido linfoide y la médula ósea.

En el primero es donde se encuentran las células defensivas, los leucocitos, y el segundo donde éstas se forman a partir de unas células muy poco diferenciadas, los precursores hematopoyéticos.

¿Verdad que entiendes por qué quise hablar sobre el origen del nombre de la enfermedad ;)?

En estos lugares, por mecanismos en los que no voy a entrar, acaban destruyendo éstas células, disminuyendo sus niveles una barbaridad.

El efecto es tan potente que en muchas ocasiones hablamos de una inmunosupresión, no de una inmunodeficiencia. Para que entiendas las diferencias entre ambas:

Imagínate que un gato sano tiene 10 glóbulos blancos (tiene muchos millones, pero así es más sencillo). En una inmunodeficiencia tendría 5 y en una inmunosupresión tendría 0.

Además de afectar a estos tejidos, también destruyen células del tracto gastrointestinal.

¿Por qué afecta a células tan diferentes? Seguro que tú también ves que las células de la médula ósea son muy distintas a las células del intestino.

Pues bien, el parvovirus afecta sobre todo a células que se dividen mucho… y estas células lo hacen. Ten en cuenta que algunos virus necesitan aprovecharse de las células a las que infectan para ellos incrementar su número.

Es decir, se aprovechan de las “máquinas” y “materiales” que hay dentro de la célula para multiplicarse ellos mismos.

Si éstas se dividen lentamente, los virus apenas se multiplican.

Si has entendido esto, ¡el deducir los signos clínicos será pan comido!

Signos clínicos de la panleucopenia felina

Al final de este apartado tienes una lista/resumen de los síntomas que pueden parecer estos animales.

Uno de los signos más evidentes es la diarrea. Como te acabo de explicar, el virus destruye algunas células del intestino, y lo hace de una manera potente. Tanto, que la diarrea contiene sangre (es hemorrágica).

Cuando se produce diarrea, normalmente también hay deshidratación… y aún más si se producen vómitos, que también ocurre en esta enfermedad del gato.

Por otra parte, el gato deja de comer (anorexia), ya que tiene un malestar terrible por todo lo que acabo de decir. A nosotros también nos ocurre. ¿Quién tiene hambre cuando tiene vómitos y diarreas?

Como recordarás, hace poco he dicho que los leucocitos o glóbulos blancos, las células defensivas, se ven muy muy afectados por esta infección.

¿Qué crees que ocurre si eliminamos el ejército interno del gato? Exacto: que corre el riesgo de padecer otras muchas enfermedades infecciosas. Éstas se aprovechan de que tienen el terreno libre y comienzan producir otra infección.

En el caso del gato, es frecuente que una de estas infecciones sea la producida por otro virus, el coronavirus felino.

Por tanto, tenemos que proteger mucho a estos animales porque están, literalmente, indefensos.

Cuando las gatas están preñadas y se infectan al final de la gestación o poco después de parir, pueden pasar la enfermedad a los gatitos, haciendo que estos presenten ataxia cerebelar y temblores de intención.

  • La ataxia cerebelar es una descoordinación de los movimientos del gatito debido a un problema en el cerebelo.
  • El temblor de intención es un tipo de temblor que se produce cuando el animal comienza a hacer un movimiento. Cuando está quieto, no le ocurre.

Los gatos más afectados son los más jóvenes, pudiendo llegar a morir más del 90% de ellos (en gatos adultos es muchísimo menos frecuente). Como ves, es una enfermedad gravísima.

Los gatitos son los más afectados por la panleucopenia

Lista de síntomas:

  • Diarreas (hemorrágicas en muchas ocasiones).
  • Vómitos.
  • Deshidratación.
  • Anorexia.
  • Depresión.
  • Fiebre.
  • Infecciones secundarias.
  • Pérdida de peso.
  • Anemia.
  • Depresión.
  • Síntomas neurológicos: ataxia y temblores de intención.

Diagnóstico de la enfermedad

Historia clínica

Como siempre, la historia clínica es muy importante. En este caso, debes intentar recordar cualquier contacto que haya podido haber entre gatos, ya que esto puede dar una pista clave al veterinario… y si ese contacto ha sido con un animal enfermo entonces ya ni te digo.

También es importante que la veterinaria sepa si es un gato que está siempre en el interior de la vivienda (indoor) o fuera (outdoor). Si está dentro, es fácil que sepamos con qué gatos ha estado en contacto, pero si tiene acceso al exterior… imposible saber qué ha hecho.

Todo esto te lo preguntará el veterinario sí o sí.

En este punto, la veterinaria o el veterinario, aunque puede tener una idea muy clara de lo que tiene el animal, no puede asegurarlo.

El por qué es simple: la panleucopenia felina se puede confundir con otras enfermedades como la pancreatitis o la leucemia felina, por poner dos ejemplos (hablaré de ambas en otros posts).

Pruebas generales para valorar el estado del animal

Para ir más allá en el diagnóstico, tiene que realizar otro tipo de pruebas, como un análisis de sangre, en el que se verá que el recuento de leucocitos es muy bajo (la leucopenia), un análisis de orina y otras pruebas bioquímicas.

Aun así, con todo esto, no se puede hacer un diagnóstico definitivo. En otras palabras: no se puede saber exactamente qué tiene tu animal.

¿Entonces qué más queda?

Diagnóstico definitivo

La técnica ELISA es la de elección para diagnosticar la panleucopenia felina

El diagnóstico definitivo de las enfermedades infecciosas se puede hacer de dos maneras: buscando al “bicho” (bacterias, virus o parásitos) o buscando a los anticuerpos.

Los anticuerpos son armas (creadas por un tipo de leucocito llamado linfocito B) que tiene el cuerpo de los animales para atacar a los invasores. Y lo mejor de todo es que son específicos. Es decir, hay armas que sólo atacan al parvovirus, otras que atacan al coronavirus, etc.

En el caso de la panleucopenia felina las técnicas utilizadas van dirigidas a buscar el virus y no a los anticuerpos. ¿Podrías decir por qué no es para nada recomendable buscar anticuerpos?

Por una “sencilla” razón: no se pueden distinguir los anticuerpos que forman los linfocitos B de un gato infectado, de los que forman estas células cuando se ha vacunado el animal.

En otras palabras: no podemos distinguir entre vacunación e infección.

Así pues… ¿qué hacemos?

Lo que ya he dicho, buscar el virus. Para ello hay diversas técnicas disponibles, siendo las más frecuentes el ELISA de muestras fecales, y la PCR (reacción en cadena de la polimerasa). No entraré en ellas en detalle pero sí que os he puesto el enlace a Wikipedia por si os interesa.

¿Hay tratamiento para la panleucopenia?

Las enfermedades víricas son muy difíciles de tratar directamente. Es decir, es complicado dar un fármaco que destruya el virus. Esa es una de las causas por las que la mortalidad es tan alta.

Sin embargo, eso no quiere decir que el animal vaya a morir. Lo que hay que hacer es actuar rápido… muy rápido, y darle un tratamiento de soporte. De esta manera, el mismo animal, con nuestra ayuda, podría hacer frente a la enfermedad.

Dentro de este tratamiento hay prioridades, y el primero es actuar sobre la deshidratación y la desnutrición, ya que es lo más peligroso y lo que pone en peligro de forma más inmediata la vida del animal. Para ello, tendremos que administrar fluidos (fluidoterapia) que suplan los líquidos y nutrientes que ha perdido el gato.

La fluidoterapia es crítica para estos gatos

Otro tratamiento que hay que dar lo antes posible son antibióticos. Aquí hay algo que no hay que confundir, cosa que mucha gente hace: los antibióticos no actúan sobre los virus. Actúan sobre las bacterias.

Podrías preguntarte: ¿y entonces por qué le damos antibióticos? Bien, ¿recuerdas que el animal no tiene defensas? ¿Qué tal si te digo que, además de no tener defensas, el animal tiene miles de millones de bacterias en su intestino, el cual está dañado?

En condiciones normales hay un equilibro entre estas bacterias intestinales y el sistema inmune, pero cuando se producen lesiones en el tracto gastrointestinal y el sistema inmune falla, estas bacterias pueden sobrecrecer, meterse en la sangre y producir una infección sistémica (septicemia).

¡Y todo esto ocurriendo en un animal que ya tiene una infección vírica que afecta a muchos órganos! Si estas bacterias pasan a la sangre, el casi imposible que sobreviva en gato.

Por eso le damos antibióticos preventivos.

A parte de esto, también se pueden dar otros fármacos en caso de que sea necesario, como por ejemplo antieméticos (para frenar los vómitos, si los tiene).

A partir de aquí, sólo queda esperar mientras damos al animal el tratamiento. Si todo va bien, se salvará. Hay datos que muestran que si el gato supera las primeras 48 horas de enfermedad, es muy probable que se recupere.

Si esto ocurre, no volverá a padecer la enfermedad jamás, ya que se habrá inmunizado de por vida.

Con el tratamiento de emergencia no termina todo. También hay que tener muy en cuenta como tenemos que actuar con el animal cuando nos lo llevamos a casa…

Manejo de un animal enfermo por panleucopenia

Una vez esté lo suficientemente bien para ir a casa, tendrás que ponerlo en un lugar tranquilo y cálido, donde no tenga ningún tipo de molestias. Por supuesto, tienes que mantenerlo alejado de niños y otros animales, en especial de otros gatos.

Es muy importante que mantengas una higiene muy estricta durante este período de tiempo y, sobre todo, que recuerdes que el virus es capaz de quedarse en el ambiente durante bastante tiempo.

Es crítico mantener una higiene estricta, sobre todo si hay otros gatos en casa

Por esta razón, sería ideal que los gatos no vacunados no entraran en la habitación en la que estuvo el enfermo (y vacunarlos).

Prevención

La mejor manera de prevenir la panleucopenia felina es vacunando a los gatos. Se recomienda vacunar a todos los gatos debido a la gravedad de la enfermedad y a la facilidad con la que el virus se transmite entre los animales.

Sin embargo, hay que tener cuidado con las vacunas vivas (que tienen el virus activo) ya que no se tienen que administrar a las gatas preñadas. Si hacemos esto corremos el gran riesgo de infectar a los gatitos y provocar los problemas neurológicos que expliqué anteriormente.

Lo mejor, para no variar, es que hables de todo esto con el veterinario. Como siempre digo, aquí me limito a explicar algunos temas de veterinaria de una manera que, espero, se entienda. Pero de ningún modo tienes que hacerme más caso a mí que a tu veterinaria o evitar ir a la clínica/hospital por lo que puedas leer en esta página.

 

Con esto voy a dejar el tema de la panleucopenia felina. Espero que te haya gustado y/o servido. Recuerda que, si algo no te ha quedado claro, ¡pregúntame y te respondo!

 

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