Si te dijera que pensaras en una frase en la que aparecieran las palabras “alergias” y “perros”, seguramente se te ocurriría algo similar a: “los perros pueden producir alergias en algunas personas”.

Y sí, es cierto. Hay muchas personas alérgicas a las mascotas.

Pero… ¿y si te dijera que, ya desde hace un tiempo, se cree que estar en contacto con perros y otros animales protege a los niños de contraer enfermedades, entre ellas las alergias?

No, no. Te prometo que no me lo estoy inventando.

Todo esto que te estoy contando, lo puedes encontrar en el estudio realizado en la Universidad de Alberta (Canadá), publicado en la revista científica Microbiome, hace algo más de un mes (en ciencia esto es “nueva temporada”).

En realidad, este es el último de muchos estudios que se están haciendo sobre esto, ya que es un tema “calentito”.

¿Cómo puede ser que tener perro proteja a los niños?

La clave está en la microbiota (popular e incorrectamente conocida como flora). Es decir, las poblaciones bacterianas que nos habitan.

No estamos solos - Miles de millones de microorganismos nos acompañan
Fuente

Por si no lo sabías, no estamos solos, sino que conviven con nosotros miles de millones de bacterias y otros microorganismos. De hecho, aunque no nos paguen alquiler, somos hospedadores de incluso animales. Por si no te lo crees, ahí va una noticia de El País.

No sé si tendrás ganas de seguir leyendo después de ver eso.

Por si acaso yo sigo 😉.

El caso es que estas bacterias son importantísimas para nosotros. Aunque pueda asustar saber que tenemos kilos de estos seres dentro de nosotros (no es broma, son kilos), nos aportan muchísimos beneficios.

Desde hace ya mucho tiempo, se sabe que tener más o menos de algunos tipos de bacterias, puede favorecer la aparición de enfermedades o protegernos de ellas.

Y, oh sorpresa, la obesidad y las alergias son dos de ellas.

¿Pero qué tiene que ver esto con las mascotas?

¡Ahí quiero llegar!

Seguro que no te estoy revelando un secreto si te digo que los perros ensucian mucho.

Salen a correr por el parque, se revuelcan en barro, se meten entre matorrales… vaya, que no se preocupan mucho por la higiene.

Que los perros ensucien podría ser positivo

Así, cuando llegan a casa, “enriquecen” nuestros hogares con un cóctel de bacterias.

Parecería algo negativo, ¿verdad?

Nada más lejos de la realidad.

Ten en cuenta que en la época en la que vivimos hay demasiada higiene y los humanos estamos preparados genéticamente para vivir en ambientes mucho más sucios.

Esto es importante. Sobre todo, en el caso de los pequeños, para la maduración del sistema inmunitario, que depende en gran parte de las moléculas a las que se expone durante el desarrollo.

De esta manera, si un recién nacido se expone a una cierta “suciedad” (tampoco nos pasemos), su sistema inmunológico se desarrolla antes y de una forma más eficiente.

¿Y qué pintan las bacterias en todo esto?

Formando parte de esta “suciedad” están las bacterias.

Como he dicho, éstas nos colonizan a edades muy tempranas y son responsables del desarrollo y maduración del sistema inmune.

Antes he dicho la palabra “población”, y con eso quiero decir que hay muchas especies distintas que forman parte de la microbiota.

No todas las personas tenemos las mismas bacterias, ni mucho menos. Esta diversidad depende, por ejemplo, del tipo de parto que ha tenido la madre (cesárea, parto natural…) o del ambiente.

¿Ves ya hacia dónde voy?

Ya te he hablado de diferentes conceptos: sistema inmunitario, ambiente, bacterias, perros… ¿Cómo lo relacionamos todo?

Simple: si el desarrollo del sistema inmunitario depende en parte de la colonización de las bacterias, la diversidad de estas depende del ambiente, y las mascotas modifican el ambiente…

Exacto, está claro que existe una clara relación entre mascotas y la “potencia” del sistema inmune.

A mayor potencia, menos enfermedades.

Tener un perro es una de las mejores medicinas

¿Está todo esto demostrado?

Pues sí. En el estudio que te he presentado anteriormente, y en otros, han observado diferencias entre la microbiota intestinal (el tipo de bacterias) de niños con perro y niños sin.

Lo que se ha visto, resumiendo, es que en bebés con perros hay más bacterias relacionadas con una disminución del riesgo de obesidad y alergias.

No sólo eso. Cuando una familia estuvo con un perro durante el embarazo, pero luego lo dio en adopción por alguna razón, este efecto protector se mantuvo.

Esto quiere decir que el animal tiene cierta influencia sobre el feto o el recién nacido a través de un efecto sobre la madre.

Conclusiones

Hay que ser cautelosos con estos resultados.

A pesar de que la relación parece bastante clara, aún queda por explicar multitud de aspectos.

Por poner algunos ejemplos:

  • ¿Tener perro afecta directamente a la microbiota del niño/a, lo hace sólo a través de la madre, o todo a la vez?
  • ¿Ocurre esto en todos los niños?
  • ¿Todos los perros/razas son capaces de dar esta protección?
  • ¿A partir de qué mes de embarazo comienza a verse este efecto? ¿Durante cuánto tiempo?

Como ves, hay muchas cuestiones abiertas.

Sin embargo, todo esto abre la puerta a investigaciones muy interesantes que podrían terminar en aplicaciones prácticas que protejan a los pequeños del desarrollo de las enfermedades que he comentado.

El perro no es solamente el mejor amigo del ser humano, sino también la mejor medicina. Clic para tuitear

 

¿Qué te ha parecido? Curioso, ¿verdad? Si te ha gustado, ¡compártelo! 😉

Fuente de la portada: Pixabay.

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