Quién soy y por qué escribo este blog

Hace ya unos meses que comencé el blog y aún no había hecho una de las entradas más importantes.

Aquella en la que te explico quién soy y por qué decidí comenzar esto. Lo haré todo a la vez.

Bueno, mejor me presento: mi nombre es Carlos y tengo 28 años. ¡Un placer!

Ahora sí, vamos a ello.

Hay tal cantidad de hechos y, sobre todo, pensamientos, que han influido en la creación de MundoVeterinaria que, la verdad, no me acuerdo de todos ellos.

Pero sí que hubo un momento, bastante concreto y en apariencia insignificante, que me dejó una marca de inquietud.

La barrera del conocimiento

El muro del conocimiento
Sí, es “El Muro” de Canción de Hielo y Fuego.

Todo comenzó mientras me encontraba haciendo una visita a uno de los centros de investigación más importantes de España, el “Parc de Recerca Biomèdica de Barcelona” (PRBB), allá por el 2013.

Allí, cada año, hacen unas jornadas de puertas abiertas pensadas para aproximar la ciencia a cualquier tipo de persona, esté formada en ésta o no.

Hay charlas, juegos y experimentos para niños (y adultos), visitas guiadas por el centro, entre otras muchas actividades (aquí te dejo el enlace de las jornadas del año pasado, por si vives cerca y te interesara ir este año).

Hubo un momento durante esta visita en la que nos encontramos un grupo de personas en un laboratorio en el que se estudiaban adicciones, recibiendo una charla de una estudiante de doctorado.

Entonces, llegó el turno de preguntas.

Una señora de aproximadamente 40-50 años, levantó la mano y preguntó:

¿Dónde podría leer sobre lo que hacéis de manera que lo entienda?”.

Seguro que no fueron estas palabras porque tengo muy mala memoria para este tipo de detalles, pero el significado era ese.

Es decir, esa persona estaba preguntando, básicamente, como salvar la barrera del lenguaje científico, que puede llegar a ser indescifrable para alguien que no esté familiarizado con éste.

Es como si yo me pongo a leer textos técnicos sobre derecho o economía, que no me entero de casi nada a no ser que me tire diez horas buscando el significado de esas palabras tan “complicadas” que utilizan.

La verdad es que no recuerdo ni cuál fue la respuesta de la investigadora, ya que en ese momento ya me puse a pensar en esta frontera de conocimiento que existe entre personas de diferentes campos.

El bosque

El Bosque

Este pensamiento me fue viniendo a la cabeza durante los dos años posteriores, mientras terminaba la Licenciatura en Veterinaria y el Máster en Microbiología Aplicada y, poco a poco, fue madurando la sensación de que algo tenía que hacer para contribuir a derrocar el muro.

Como es lógico, mientras tanto iba siguiendo con mi vida. Así, dos o tres meses después de terminar el Máster, encontré un laboratorio donde hacer el doctorado. ¿Adivinas dónde?

Pues sí, precisamente en el PRBB, donde aquella mujer hizo la pregunta que te acabo de decir.

Por si tienes curiosidad, el doctorado era en Biomedicina, concretamente en inmunología humana.

Sin embargo, al cabo de más de un año y medio, decidí que aquello no era lo mío y lo dejé. Sabes que algo no te gusta nada, que incluso lo odias, cuando tienes unos compañeros y jefe muy buenos y, aun así, no te sientes bien con lo que haces.

Me podría alargar poniéndote razones, pero no es mi objetivo y además no te debe importar lo más mínimo, así que voy a por lo “importante”.

¿Por qué no me gustaba? Te lo explicaré en forma de metáfora: cuando voy a un bosque prefiero mirar el conjunto del mismo (arboles, plantas, animales…) y no el patrón de los dibujos de la piel de una lagartija.

El doctorado es precisamente eso: estar 3-5 años estudiando algo increíblemente concreto. Cuando digo “concreto” es que lo mismo estudias una forma “rara” de una proteína derivada de un alelo determinado de un gen.

Evidentemente, estudiar elementos tan específicos es importantísimo para la ciencia, y más en el nivel en el que estamos hoy en día, pero yo sentía que me estaba perdiendo el conjunto.

Así pues, ¿cómo estudiar el bosque?

Una buena manera podría ser siendo profesor. Ellos, al fin y al cabo, enseñan generalidades. Esto lo descarté rápidamente por dos razones: 1) no creo que tenga madera para ello y 2) los profesores no tienen libertad alguna (o muy poca) para enseñar. Está todo estipulado en un programa y lo tienen que seguir sí o sí.

Si eres profesor y crees que me equivoco, dímelo, pero es lo que yo vi cuando era estudiante.

Otra opción era escribir para alguna revista, periódico, etc., pero de nuevo me asaltó la inquietud por la falta de libertad que seguramente tendría. Aun así, es algo que sigo valorando.

Entonces, después de meditar sobre todo lo que te he explicado, desde la pregunta de la señora hasta el deseo de libertad “literaria”, pensé:

“Oye, pues un blog. Escribo sobre los temas que conozco (veterinaria, principalmente) y lo hago como y cuando quiero. Además, y lo más importante, estaré ayudando a las personas”.

Y este fue el origen.

A partir de aquí, me puse a pensar en cómo lo quería hacer y comencé a escribir algunas entradas para intentar encontrar el camino a seguir.

Si lees las primeras entradas y las comparas con las últimas, seguro que encontrarás grandes diferencias en la manera de escribir y en el tipo de información que doy, así como en lo temas que trato.

Pese a estas diferencias, no cambiaré nada del pasado porque formará parte de la historia del blog (¡espero que una historia larga!).

Si tuviera que resumir la esencia de la página web en una frase, sería la siguiente:

Quiero ayudar a derrocar el muro que separa el mundo veterinario-científico de la sociedad y explicar los temas de manera que la gente los entienda.

¿De qué manera?

Escribiéndote a ti. Cuando redacto no lo hago para mi pantalla del ordenador o para una masa amorfa y desconocida. Lo hago para ti y lo hago como si hubiéramos ido a tomar un café y te estuviera contando cosas de veterinaria.

Como ves, ir a una cafetería conmigo debe ser de lo más aburrido del mundo 😀.

Es muy complicado escribir de esta manera y tengo que pulir muchísimas cosas, pero estoy seguro de que lo acabaré consiguiendo.

No me quiero enrollar más, que bastante lo he hecho. Espero que después de haber leído todo esto entiendas, no sólo por qué inicié este camino, sino también el valor que le doy a este proyecto.

Para terminar (ahora en serio), sólo quería hacer un pequeño comentario: la imagen de portada (Pixabay) no la he puesto de manera aleatoria. Seguro que entiendes su significado 😉.